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2.- Planteamiento

2.a.- Premisas y condicionantes

La formulación de los objetivos de esta intervención emana de una doble consideración:

1) Por una parte, el deseo de la dirección del Centro de Interpretación de la Prehistoria de Andalucía (Antequera), de proponer una lectura o interpretación preliminar de las dinámicas de ocupación del territorio en que se insertan las comunidades constructoras y usuarias de megalitos entre el Neolítico y la Edad del Hierro. De acuerdo con la revisión de precedentes arqueológicos hecha en la sección anterior, esta lectura territorial es altamente necesaria, dado que hasta la fecha ninguna de las actuaciones arqueológicas habidas en la zona la ha abordado mediante el empleo de los procedimientos y métodos con que la disciplina arqueológica cuenta para ello.

La necesidad de un análisis de las dinámicas de poblamiento y ocupación humana de esta región parte de la necesidad de contextualizar el elemento a musealizar como parte del Centro de Interpretación de la Prehistoria de Andalucía, es decir la necrópolis megalítica de Antequera, dentro del marco más amplio de las formas de vida de las comunidades que construyeron y utilizaron los monumentos.

Esta contextualización debe asumir criterios más amplios y robustos que los propuestos en intervenciones precedentes, tanto en el espacio (extendiendo su ámbito de referencia a toda la depresión de Antequera) como en el tiempo (abarcando la diacronía de las pautas de asentamiento durante toda la prehistoria, e incluso durante periodos históricos).

Exterior del Dolmen de Viera antes de la restauración de 2003.

 

Exterior del Dolmen de Viera después de la restauración de 2003. (D. Wheatley) Exterior del Dolmen de Viera después de la restauración de 2003. (D. Wheatley) Interior del Dolmen de Viera.
Fotografía D. Wheatley.

 

2) La otra consideración principal desde la que parte la formulación de los objetivos de esta actuación es el carácter puntual y limitado (en cuanto a tiempo y recursos humanos y económicos) de la actuación. No tratándose de una actuación sistemática, a medio plazo, sino de una intervención puntual, a corto plazo (dos años) la investigación asume un carácter limitado que necesariamente condiciona la metodología a aplicar y los potenciales resultados a obtener. De nuevo, la consideración de los precedentes arqueológicos de la zona en cuestión constituye un elemento crucial para la definición de los objetivos y el planteamiento de la estrategia y metodología de trabajo.

 

2.b.- Metodología de prospección

Uno de los objetivos principales de esta actuación, por tanto (y el que habrá de consumir mayor cantidad de recursos y tiempo sobre el terreno), es la prospección de superficie. Desde una perspectiva epistemológica, reconocimiento y análisis mantienen una relación ordinal o secuencial en el estudio arqueológico del territorio: el análisis de la territorialidad de las sociedades pasadas es imposible sin un previo reconocimiento del territorio que provea los datos necesarios para el análisis. El análisis territorial arqueológico viene precedido de una fase de prospección y recogida de datos en la zona designada para la investigación (o, en todo caso, de una recuperación de la información disponible en el inventario de yacimientos pertinente).

Los principios metodológicos y técnicos destinados a facilitar eficazmente la detección, localización, delimitación y caracterización de sitios arqueológicos previamente desconocidos han quedado fijados en el cuerpo epistemológico disciplinar los últimos veinte años por medio de una abundante bibliografía de corte tanto teórico-metodológico como aplicado. En España esta cuestión ha quedado asimismo claramente resuelta - cf . Ruiz Zapatero 1983; 1988a; 1988b; Ruiz Zapatero y Burillo Mozota, 1988; Ruiz Zapatero y Fernández Martínez, 1993; Burillo Mozota 1991; 1992; Burillo Mozota e Ibáñez González, 1990; Burillo Mozota y otros, 1991; García Sanjuán, 2004; 2005a; García Sanjuán y Wheatley, 2003; etc.

 

Prospección de superficie intensiva en Almadén de la Plata (Sevilla, Septiembre de 2005). Fotografía L. García Sanjuán. Resultados de prospección de superficie intensiva en el asentamiento de La Pijotilla (Solana de los Barros, Badajoz). Fuente: Hurtado Pérez, 2000: 126).

 

Por otra parte, en circunstancias como las que concurren en esta actuación, la prospección arqueológica de superficie constituye una herramienta fundamental no solo para el análisis de las pautas de conducta humana en el Pasado, sino de cara a la protección del Patrimonio Cultural y Arqueológico. De hecho, de todos los aspectos implicados en la protección del Patrimonio Arqueológico (legislación, planeamiento urbanístico, conservación, protección, puesta en valor, etc.) la prospección arqueológica de superficie supone una contribución fundamental al que de ellos tiene mayor importancia: los inventarios de yacimientos a escala regional y nacional.

La prospección de superficie sirve para (1) detectar, (2) localizar, (3) delimitar y (4) caracterizar las localizaciones arqueológicas que constituyen el vestigio residual de lo que tiempo atrás fueron sistemas de poblamiento y ocupación del territorio antequerano. Por tanto, los objetivos de la prospección de superficie son básicamente:

  • Detección: Identificación positiva de un conjunto de restos materiales (artefactos, ecofactos y contextos) como lugar de actividad humana en el Pasado.
  • Localización : Ubicación de dicho conjunto de restos en un sistema de coordenadas normalizado, apto para su representación cartográfica (geo-referenciación)
  • Delimitación: Demarcación de la extensión espacial del conjunto de restos.
  • Caracterización : Interpretación de las dimensiones cronológica y funcional básicas del conjunto de restos

Desde el punto de vista metodológico por tanto, de cara al trabajo de campo de estas prospecciones es preciso considerar los siguientes aspectos:

Organización del territorio de prospección: A efectos de su prospección superficial, la zona de estudio ha sido estructurada en dos grandes ejes muestrales, a los que denominamos ejes Norte-Sur y Este-Oeste. Como se expuso anteriormente, las prospecciones mediante frente de prospectores (con independencia del nivel de intensidad) se realizarán dentro de estos espacios maestrales, mientras que fuera de ellos se llevarán a cabo inspecciones, búsquedas y visitas puntuales con tres objetivos principales: (i) cualificar la información existente sobre sitios arqueológicos a partir de prospecciones previas (especialmente estudio de impacto de la línea AVE), (ii) corroborar o descartar noticias e informaciones relativas a posibles sitios nunca visitados previamente por especializastas y (iii) identificar fuentes de aprovisionamiento de recursos abióticos (tanto rocas para la construcción como para elaboración de medios de producción económica y reproducción ideológica), así como localizaciones específicas (arte rupestre).

Intensidad de la prospección. La prospección será llevada a cabo mediante la cubrición intensiva del terreno más que por un muestreo selectivo. A partir de la experiencia que hemos acumulado en anteriores proyectos investigación con fuerte componente de prospección superficial y análisis del territorio en la cuenca media del Guadiana (Hurtado Pérez, 1997; 2000; 2005; etc.) y en Sierra Morena occidental (Hurtado Pérez y otros, 1993; Hurtado Pérez y García Sanjuán, 1995; Hunt Ortiz, 1992; 1995; 1998; 2001; 2003; etc.; García Sanjuán y otros, 2002; 2004), así como de posteriores análisis de los datos sobre el poblamiento prehistórico (García Sanjuán y Hurtado Pérez, 1998; García Sanjuán y otros, 2006b; etc.), hemos constatado que la prospección intensiva mediante frente de prospectores es la única que produce resultados satisfactorios en cuanto a representación y caracterización de la densidad potencial (teórica) de localizaciones. Efectivamente, considerando los factores de densidad de yacimientos, visibilidad superficial del registro en función de los usos predominantes del suelo, y accesibilidad del terreno, una aproximación no intensiva redundaría en la identificación de un número excesivamente bajo de localizaciones. En las prospecciones realizadas por nosotros en las provincias de Sevilla y Huelva fue solo gracias a la cobertura intensiva aplicada que se pudo localizar yacimientos en zonas que ya habían sido exploradas previamente, lo que indica claramente la adecuación de esta estrategia.

Recogida de materiales superficiales. A lo largo de la prospección se recogerán sistemáticamente todas las evidencias superficiales encontradas al objeto de posibilitar una posterior evaluación de las características cronológicas y funcionales de cada localización realizada. En la parte final de este informe se incluirá un inventario de estos materiales, que quedarán oportunamente depositados en el Museo Arqueológico Provincial de Málaga.

Georreferenciación y delimitación de yacimientos. Las localizaciones efectuadas son georreferenciadas utilizando el GPS Leica SR530 de dos canales (con movilidad en tiempo real) y precisión sub-centimétrica que venimos utilizando en trabajos de campo precedentes con resultados altamente satisfactorios (García Sanjuán y otros, 2004; García Sanjuán y Wheatley, 2003). Este equipo cuenta con una estación base y estación móvil para la realización de prospecciones topográficas rápidas de alto grado de precisión. La ubicación de los yacimientos es luego plasmada en las hojas de la cartografía topográfica a escala 1:10.000 de la Consejería de Obras Públicas y Transporte de la Junta de Andalucía, en sus versiones tanto raster como vectorial, así como en las distintas cartografías de ámbito municipal ya mencionadas anteriormente.

Entrada de datos en SIG. Una vez obtenida sobre el terreno y adecuadamente referenciada, la información será introducida en la Base de Datos Arqueos de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Toda la información será asimismo introducida Sistema de Información Geográfica para su adecuada salida cartográfica, la realización de los análisis espaciales (análisis de captación de recursos, densidad, interpolación, rutas óptimas y vías de paso, cuencas visuales, etc.) y su ulterior su transferencia a los organismos competentes en materia de gestión patrimonial (en este caso el Centro de Interpretación de la Prehistoria de Andalucía, la Consejería de Cultura y la Oficina Municipal de Arqueología del Ayuntamiento de Antequera).

 

2.b.- Estrategia de prospección

Dado que el objetivo general de la intervención es plantear una interpretación preliminar de las dinámicas de ocupación humana del territorio de la depresión de Antequera y zonas colindantes durante la Prehistoria, con especial énfasis en la Prehistoria Recientes (milenios V-II cal ANE), pero con referencia también a la ocupación del espacio en periodos históricos, al objeto de insertar y valorar la necrópolis megalítica de Antequera en su marco de poblamiento, dentro de una escala amplia de referencia temporal y geográfica, la estrategia, metodología y procedimientos a aplicar en el trabajo de campo (captura y cualificación de datos) se supeditan a la consecución de dicho objetivo general.

A partir de la formulación de este objetivo general, y en base a las premisas y condicionantes descritos anteriormente, es posible especificar los objetivos específicos de la actuación que planteamos:

1) Sistematización y organización de la masa de información empírica actualmente disponible. El trabajo de compilación y organización de la información relativa a la geografía y el poblamiento humano de la zona de actuación constituye el primer objetivo de cara a la preparación del trabajo de campo. Como se ha dicho anteriormente, se da la circunstancia de que el Ayuntamiento de Antequera cuenta con una Oficina Municipal de Arqueología competente en materias de protección y gestión del Patrimonio Arqueológico del municipio. Esta Oficina cuenta con un inventario de 205 localizaciones arqueológicas (Recio Ruiz y Romero Pérez, 2003a; 2003b) distribuidas por el municipio que sirve de base y punto de partida para el estudio territorial que perseguimos. El primer objetivo de esta actuación es, pues, organizar y sistematizar esa información, de manera que sea utilizable para un análisis científico de pautas de asentamiento. Secundariamente, entendemos que las actuaciones a realizar servirán para cualificar lo que podríamos denominar carta arqueológica municipal, no sólo mediante una más exhaustiva cobertura del territorio, sino mediante la visita y estudio de localizaciones ya conocidas cuya interpretación no es actualmente posible.

El Ayuntamiento de Antequera cuenta asimismo con una importante base de recursos cartográficos digitales de ámbito municipal (topografía a escala 1:5000, ortofotografías a color a escala 1:2500, mapa de usos del suelo, etc.) que, unida a la cartografía e ámbito regional producida por el Instituto Cartográfico de Andalucía (Consejería de Obras Públicas y Transporte), más la que pueda generarse ex profeso dentro de esta intervención, proporcionará una base empírica muy cualificada para el estudio territorial.

2) Incremento controlado de la base empírica mediante la prospección sistemática de distintas zonas muestrales dentro de la zona de estudio. La organización y sistematización de la información existente constituye únicamente un paso preliminar hacia la generación de información nueva mediante una serie de campañas de prospección de superficie que permitan definir una superficie continua, arqueológicamente controlada, sobre (o dentro de) la cual se pueda examinar el comportamiento territorial de las sociedades investigadas. Numerosas técnicas y procedimientos arqueológicos de análisis del territorio (área de captación de recursos, territorialidad teórica, jerarquización) requieren para su aplicación que el espacio analizado haya sido investigado sobre el terreno de forma exhaustiva para evitar que determinadas pautas resulten un artefacto de la investigación y no representativas la conducta humana pasada.

En relación con este objetivo específico, dado el vasto territorio de referencia, nuestra actuación distingue una serie de niveles en cuanto a la intensidad de las prospecciones, donde las zonas de prospección de mayor intensidad se centran en dos ejes muestrales seleccionados y definidos de una forma explícita teniendo en cuenta los precedentes arqueológicos (y su lectura en términos de potencialidad informativa), así como los condicionantes de la actuación, según se ha dicho anteriormente.

2.a) Así, para las prospecciones de muy alta y alta intensidad se definen dos grandes ejes de trabajo que cortan la zona de estudio de Norte a Sur y de Este a Oeste y que son representativos de la diversidad de medios fisiográficos y ambientales implicados, al mismo tiempo que presentan la virtualidad de optimizar la información arqueológica existente. Dentro de estos dos ejes de actuación se definirán transectos de prospección muy intensiva (con frentes de prospectores separados por no más de 50 metros) a efectos de muestreo, mientras que otros transectos serán prospectados de forma menos intensiva (frentes de prospectores de 100 a 200 metros). Dada la amplitud de la zona a tratar entendemos que la delimitación precisa y explícita de la metodología aplicada en los distintos sectores de trabajo de campo es de gran importancia para el ulterior análisis espacial de los datos y su valoración en términos de las dinámicas de poblamiento.

 

Ejes de estudio territorial
(unidades de muestreo)
Ejes de estudio territorial
(unidades de muestreo)

 

Así, el Eje Este-Oeste abarca básicamente el límite Sur del área de estudio, correspondiente al escalón de elevaciones en los materiales salinos y subvolcánicos del trias de Antequera. Estas elevaciones se disponen en sentido Este-Oeste conectando la hoya de Antequera con la sierra del Torcal, justo un escalón topográfico por encima del espacio que ocupa la necrópolis dolménica de Antequera. Por tanto, se trata básicamente de la serie de lomas bajas que constituyen el ámbito Sur del entorno paisajístico de la necrópolis ( Lomas de Guerrero, Cuesta del Romeral, Zumacares, Cerro de San Cristóbal, Cerro de Castillo de Antequera y orla de mantos salinos triásicos que desde Matagrande a Vadolosyesos constituyen el piedemonte de la sierra del Torcal), un espacio donde las evidencias actualmente disponibles sugieren una importante ocupación durante el III y II milenios a.n.e. (dentro de este eje se encuentran, por ejemplo, los asentamientos ya conocidos de Marimacho y Zumacal). Ello es consistente con los resultados que venimos obteniendo en el análisis de las dinámicas de poblamiento de las sociedades de la Edad del Cobre y de la Edad del Bronce en Sierra Morena occidental, donde las primera muestran una estrategia de asentamiento centrada en elevaciones de tipo intermedio próximas a los terrenos aluviales y cursos de agua, mientras que en las segundas la importancia del factor defensivo se acentúa, ocupándose elevaciones dominantes (máximas, a veces) más alejadas de las zonas llanas y de las tierras cultivables. Puede decirse, por tanto, que con el análisis de este eje territorial Este-Oeste se persigue primariamente identificar y caracterizar los principales núcleos de habitación de las sociedades del III y II milenio. Otros objetivos de la actuación en este marco serán la identificación de lugares con pinturas y grabados rupestres y de puntos de aprovisionamiento de recursos abióticos (a este respecto, cabe señalar que las elevaciones que por el Sur flanquean la necrópolis megalítica y el actual núcleo urbano de Antequera están plagadas de canteras que han servido históricamente para la construcción de edificaciones locales).

 

Objetivo General
Objetivos específicos
Procedimientos
Construcción Marco interpretativo preliminar de las dinámicas de ocupación humana del territorio de la depresión de Antequera, con especial énfasis en la Prehistoria Recientes (milenios V-II cal ANE). 1) Sistematización y organización de la masa de información empírica actualmente disponible

•  Diseño base de datos

•  Compilación cartográfica y bibliográfica

•  Cualificación inventario municipal

2) Incremento controlado de la base empírica mediante la prospección sistemática de distintas zonas muestrales dentro de la zona de estudio

•  Prospecciones de muy alta y alta intensidad (frente prospectores 50-200 metros). Ejes de prospección N-S y E-W.

•  Prospecciones media y baja densidad (objetivos designados; cualificación prospecciones previas).

•  Análisis fotografía aérea

•  Muestreo recursos abióticos

•  Levantamientos micro-topográficos

3) Incremento controlado de la base empírica mediante análisis geomorfológico de la zona de estudio y de las implicaciones antrópicas de la evolución física del paisaje.

•  Sondeos mecánicos

•  Cartografía histórica

4) Interpretación en clave de análisis territorial y paisajístico de las comunidades humanas que han ocupado la depresión de Antequera.

•  Análisis locacional asentamientos-recursos (ACR)

•  Análisis locacional asentamientos - asentamientos: jerarquización (densidad, visibilidad, vías de paso).

•  Análisis locacional asentamientos-lugares cultuales: ideología religiosa (densidad, visibilidad, vías de paso).

 

El Eje Norte-Sur , el segundo gran ámbito de actuación tiene como propósito permitir el muestreo de las formas de asentamiento habidas entre las elevaciones de la Sierra del Torcal, en el que se encuentran atestiguados asentamientos en cueva de las primeras sociedades agrarias, hacia el valle del Guadalhorce, gran eje vertebrador de la depresión antequerana y colector principal h acia el que fluyen los cursos de los arroyos de la Villa y de las Adelfas, principales escorrentías que drenan el escalón de elevaciones que dividen el espacio entre la sierra del Torcal y la zona de vega. Espacialmente, esta zona de actuación se encuentra desplazada unos 5 kilómetros hacia el Este con respecto al núcleo dolménico de Antequera al objeto de integrar y optimizar la información existente en relación con Peña de los Enamorados y Alcaide, dos de los núcleos de poblamiento de la Edad del Cobre y de la Edad del Bronce mejor documentados de la zona. Por tanto, este eje se prolonga hacia el Norte hasta la vega del arroyo Serrano, afluente del Guadalhorce por su margen derecha, y en cuya cabecera se encuentra el complejo de Alcaide. La disposición y extensión de este eje pretende, en primer lugar, establecer un marco representativo de muestreo desde la vega hacia las elevaciones de la sierra del Torcal (las distintas unidades de paisaje que caracterizan a la zona de estudio quedan integradas en una misma unidad de estudio espacial), al mismo tiempo que, por otra parte, se amortiza la limitada información arqueológica disponible en relación la ocupación del territorio durante la Prehistoria Reciente.

2.b) Para las prospecciones de intensidad media y baja se seleccionarán áreas muestrales ad hoc en base a la identificación y/o caracterización de unidades de paisaje o sitios arqueológicos concretos, como es por ejemplo el caso de algunos de los prospectados a lo largo de la zona de afección del AVE o aquellos de los que se tienen noticias no confirmadas (ver sección precedente). En este caso, las actuaciones de campo pueden tener lugar dentro o fuera de los ejes de actuación Norte-Sur y Este-Oeste anteriormente descritos. La metodología en el caso de las prospecciones de intensidad media/baja no comporta el empleo de frente de prospectores, por lo que los costos de tiempo y personal se reducen notablemente.

Tanto las prospecciones muy intensivas como las menos intensivas permitirán incrementar de forma sensible el inventario de localizaciones ámbito municipal actualmente conocidas, posibilitando así una mejor gestión y protección de los recursos patrimoniales locales.

3) Estudio de la geomorfología de la zona de estudio y de las implicaciones antrópicas de su la evolución física del paisaje. Paralelamente al desarrollo de la prospección de superficie, se plantea la necesidad de un trabajo de campo conducente a la reconstrucción de la evolución holocénica del paisaje antequerano. El análisis de las dinámicas de cambio en las estrategias de ocupación y uso del espacio es imposible sin el estudio de la evolución de las formas del paisaje. Como demostraran los primeros trabajos geoarqueológicos de C. Vita-Finzi (1969; 1978), en el caso de los paisajes mediterráneos es de especial importancia el papel de los procesos de sedimentación aluvial, que han hecho evolucionar la topografía y la naturaleza de los suelos a lo largo de los cursos fluviales y sus desembocaduras, especialmente desde que, ya dentro del Holoceno, la intensificación de la economía agraria iniciase procesos de clareo de los bosques naturales con la consiguiente degradación de suelos.

Una cuenca interiorcerrada, como la depresión de Antequera (curso del Guadalhorce y red de drenaje asociada) manifiesta sin duda dinámicas de esta naturaleza, no a la escala que puede darse en las desembocaduras de los ríos andaluces (Arteaga Matute y Roos, 1995; Arteaga Matute y otros, 1995), y de ello el mismo Guadalhorce es un buen ejemplo (Aubet Semmler y Carulla, 1987; Arteaga Matute y Hoffmann, 1987; 1999; etc.), pero sí a una escala lo suficientemente significativa como para presentar pautas de acumulación de depósitos significativas y capaces de transformar el paisaje con el paso del tiempo.

Por ello, dentro de esta intervención se contempla la realización de un muestreo de campo mediante barrenas para el efectivo levantamiento de una cartografía preliminar de la evolución geomorfológica de la zona, tarea encomendada al equipo del Dr. F. Borja Barrera, de la Universidad de Huelva y reconocido especialista en este campo, que han desarrollado ampliamente con distintas investigaciones llevadas a cabo en Andalucía occidental (Borja Barrera, 1993; 1994; 1995; Borja Barrera y Díaz del Olmo, 1994; Borja Barrera y Ramos Muñoz, 1993; etc.). Con este trabajo se pretende que la reconstrucción de las pautas de poblamiento que contextualizan y dan sentido social e ideológico a los grandes dólmenes de Antequera, estén a su vez contextualizadas en la evolución física del paisaje.

4) Análisis de las pautas de territorialidad de las comunidades humanas que han ocupado la depresión de Antequera. El cuarto gran objetivo específico de esta análisis es proponer un marco interpretativo de las pautas de ocupación y uso del territorio que han seguido las distintas formaciones sociales que han ocupado la depresión de Antequera en la Prehistoria Reciente. Dado que esta actuación no contempla la realización de excavaciones en yacimientos específicos, la base del análisis es estrictamente locacional, es decir, se refiere las relaciones espaciales existentes entre los distintos tipos de localizaciones arqueológicas y entre estas y cualesquiera variables de carácter geográfico.

Como ha quedado evidenciado al repasar los precedentes arqueológicos de la zona, la magnitud y singularidad de los monumentos megalíticos de Antequera ha actuado de hecho como pantalla epistemológica en el planteamiento de las actuaciones arqueológicas de la zona, inhibiendo y desactivando su contextualización en el territorio. Sin embargo, numerosas cuestiones relativas a la naturaleza misma de los tres grandes monumentos de Viera, Menga y Romeral sólo pueden ser respondidas mediante la extensión del enfoque analítico al paisaje circundante. ¿Cuál es la densidad y distribución de las construcciones megalíticas en la región? Es decir ¿Existen otras construcciones semejantes a las antequeranas en el marco su entorno? ¿Cómo se relacionan, a nivel paisajístico, los monumentos prehistóricos entre sí y con respecto a los asentamientos que ocupaban sus constructores o con respecto a otros focos o localizaciones de actividades mágico-religiosas (santuarios rupestres, necrópolis, vías de paso, hitos paisajísticos, etc.)? Otras cuestiones relevantes hacen referencia al contexto demográfico, social y económico en el que se dió la construcción de los tres monumentos. ¿Se trata de una zona que experimenta durante los milenios IV y III un crecimiento importante de la densidad de población? De ser así ¿Cómo se organiza el poblamiento? ¿Qué tamaño y qué relaciones de distancia y jerarquía presentan las comunidades prehistóricas entre sí? La definición de las dinámicas de evolución que estas complejas relaciones espaciales experimentan en el tiempo, desde la aparición de las primeras de sociedades de cazadores y recolectores en la zona, hasta la consolidación del paisaje rural del antiguo régimen , ya en periodos históricos, constituye sin duda un reto formidable al que no daremos respuesta a partir de esta actuación (pensar lo contrario supondría, desde el punto de vista científico, un ejercicio ilusorio), aunque sí esperamos establecer un primer marco de racionalidad para su comprensión.

Por supuesto, aunque planteamos un análisis territorial y paisajístico a amplia escala, no olvidamos que el análisis pivota en torno a la necesidad de dar explicación a la dimensión espacial de unos monumentos concretos, unos monumentos conspicuos y singulares en sí mismos que se han convertido, como ocurre a menudo con las construcciones megalíticas, en hitos y referentes de todos los paisajes habidos con posterioridad a su creación. Las relaciones espaciales de los lugares de carácter cultual y funerario (dólmenes) con los asentamientos y con otros hitos paisajísticos constituyen uno de los temas de mayor actualidad en la investigación contemporánea del fenómeno megalítico. Precisamente, el análisis de la dimensión paisajística del fenómeno megalítico constituye uno de los campos de investigación que más han avanzado en el último decenio dentro de la Prehistoria Europea. Una buena parte del impulso filosófico que ha ayudado a renovar este campo de investigación procede del campo del posprocesualismo, una corriente de pensamiento cuyas premisas epistemológicas ( relativismo radical ) estamos lejos de compartir, aunque no es ni mucho menos este el marco para desarrollar reflexiones a este respecto. Y sin embargo, la renovación de los planteamientos y metodologías de estudio ha sido tan significativa e impactante. como soslayada por parte de la Prehistoria andaluza. Pocas, por no decir ninguna, de las propuestas formuladas en cuanto a la dimensión paisajística del megalitismo han sido recogidas por parte de la investigación reciente desarrollada en Andalucía. Conscientes de este desfase, venimos intentando, a partir del desarrollo del Proyecto El Paisaje de las Grandes: Comunidades Constructoras de Megalitos en Sierra Morena Occidental , actualmente en proceso, contrastar una serie de hipótesis relativas a la dimensión paisajística y temporal del megalitismo andaluz (García Sanjuán, 2000; 2005b; 2005c; García Sanjuán y Vargas Durán, 2002; García Sanjuán y otros, 2004; 2006a; 2006b; García Sanjuán y Wheatley, 2006) , aunque tampoco creemos que este documento constituya el marco apropiado para entrar en una discusión en profundidad de este problema.

En resumen, los objetivos específicos de la actuación pueden entenderse como el dispositivo epistemológico-metodológico conducente a la construcción de un primer marco de conocimiento de las estrategias de i) selección del asentamiento, ii) captación y explotación de recursos, iii) organización y jerarquización del territorio y iv) articulación simbólico-ideológica, y su evolución temporal en el sentido más amplio, seguidas por las comunidades que han ocupado el paisaje antequerano en el Pasado.

 

2.d.- Objetivos del análisis territorial

El diseño de la estrategia y la definición de la metodología para el reconocimiento de superficie del área de estudio plantea las bases para el análisis de las pautas de doblamiento y ocupación del territorio del área bajo estudio, verdadero objetivo general final de la actuación. En este contexto, esta actuación plantea un análisis arqueológico espacial, aunque no con la concepción restrictiva que podría derivarse de la desenfocada noción de arqueología espacial, sino desde el punto de vista de una interpretación crítica general de las distintas propuestas epistemológicas que ha contribuido a la construcción de una teoría arqueológica del comportamiento espacial humano. No entendemos que el diseño metodológico de una investigación territorial pueda depender de unos postulados teóricos previos planteados en clave de doctrina; antes al contrario, buscamos un enfoque que racionalice y optimice el rendimiento del análisis de datos a partir del empleo y experimentación de nociones, métodos y técnicas que pueden venir planteados por corrientes teóricas y de pensamiento de signo muy distinto. Ello no significa en ningún caso renunciar a una estrategia a nivel epistemológico; más bien, asumimos que la amplia riqueza y complejidad de la metodología científica de análisis requiere de aproximaciones abiertas, flexibles, dialécticas y críticas antes que de discursos ideologizados (teleológicos) excluyentes.

La definición básica del análisis espacial arqueológico se encuentra en los trabajos esenciales de Hodder y Orton (1976) y Clarke (1977), aunque las monografías y volúmenes dedicados a este tema no han dejado de producirse regularmente desde entonces, despertando gran interés internacional - cf . planteamientos generales del tema en Hodder, 1984; 1988b; Burillo Mozota, 1984b; Simek, 1984; Hodges, 1987; Kroll y Price, 1991; Ebert, 1992; etc.

En una definición sencilla, el análisis espacial sería de modo general aquel "conjunto de técnicas cuyos resultados son dependientes de la localización de los objetos analizados" (Goodchild, 1996:241). Más específicamente, el análisis espacial arqueológico puede ser definido como la "...recuperación de información relativa a las relaciones espaciales arqueológicas y estudio de las consecuencias espaciales de las pautas de actividad homínida del pasado dentro y entre contextos y estructuras así como su articulación dentro de asentamientos, sistemas de asentamientos y sus entornos naturales" (Clarke, 1977:9). La Arqueología espacial no atañe solo a los asentamientos, sino a cualquier tipo de yacimientos (es decir contempla la presencia humana en el paisaje y la naturaleza en su totalidad, aunque el estudio de los asentamientos tenga un indudable protagonismo) y se desenvuelve en las tres escalas de análisis espacial, micro, semi-micro y macro (Clarke, 1977:11-14).

El interés específico e inmediato de la intervención que planteamos aquí se centra en la escala macro o territorial de análisis, puesto que buscamos explorar relaciones entre las poblaciones prehistóricas de la zona y entre ellas y su medio físico en evolución dinámica, lo que en la práctica equivale (al menos en parte) a decir las relaciones de carácter económico y social (explotación de recursos) o ideológico-simbólico (construcciones paisajísticas insertas en sistemas cosmogónicos y mítico-religiosos) que las formaciones sociales superponen e integran en el paisaje.

Patrones fronterizos.
Fuente: Ruiz Rodríguez y Molinos Molinos, 1989:124.

Esta escala regional de análisis, puede poner el énfasis principal en las estrategias de ocupación y explotación económica de la naturaleza, en la territorialidad teórica, es decir, las relaciones grupo-grupo (desigualdad, conflictividad, cooperación, comunicaciones, comercio, etc.) o en las relaciones grupo medio, aunque el enfoque paisajístico nos ha mostrado igualmente la importancia del elemento simbólico-religioso en la definición del espacio prehistórico.

Influencias determinantes en este medio de estudio proceden escuelas tan dispares como la denominada Geografía Locacional de Cambridge, de la ecología cultural, de la teoría de sistemas mundiales o de la filosofía hermeneútica (García Sanjuán, 2004).

 

Proceso de saturación del territorio de una llanura aluvial como consecuencia del crecimiento demográfico.
Fuente: Haggett, 1976: 67.
Pauta jerarquizada de territorialidad de una sociedad campesina sedentaria.
Fuente: García Sanjuán, 2005a: 231.

 

La metodología empleada en esta actuación para la consecución del objetivo general ya definido anteriormente la construcción de un marco de conocimiento de las estrategias de i) selección del asentamiento, ii) captación y explotación de recursos, iii) organización y jerarquización del territorio y iv) articulación simbólico-ideológica, y su evolución temporal en el sentido más amplio, seguidas por las comunidades que han ocupado el paisaje antequerano en el Pasado.

 

 

2.e.- Referencias

Arteaga Matute, O. y Roos, A. M. (1995): "El proyecto geoarqueológico de las marismas del Guadalquivir. Perspectivas arqueológicas de la campaña de 1992." Anuario Arqueológico de Andalucía/1992, Tomo II. Actividades Sistemáticas , 329-340. Sevilla. Junta de Andalucía.

Arteaga Matute, O. y Hoffmann, G. (1987): "Investigaciones geológicas y arqueológicas sobre los cambios de la línea costera en el litoral de la Andalucía mediterránea." Anuario Arqueológico de Andalucía/1986. Tomo II. Actividades Sistemáticas , 194-195. Sevilla. Junta de Andalucía

Arteaga Matute, O. y Hoffmann, G. (1999): "Dialéctica del proceso natural y sociohistórico en las costas mediterráneas de Andalucía." Revista Atlántica-Mediterránea de Prehistoria y Arqueología Social 2, 13-121. Cádiz. Universidad de Cádiz

Arteaga Matute, O.; Schulz, H. D. y Roos, A. M. (1995): "El problema del Lacus Ligustinus. Investigaciones geoarqueológicas en torno a las marismas del Bajo Guadalquivir." AAVV: Tartessos 25 años después (1968-1993). Actas del Congreso Conmemorativo del V Symposium Internacional de Prehistoria Peninsular, 99-136. Jerez de la Frontera. Ayto. de Jerez de la Frontera

Aubet Semmler, M. E. y Carulla, N. (1987): "El asentamiento fenicio del Cerro del Villar (Málaga). Arqueología y paleogeografía del Guadalhorce y su hinterland." Anuario Arqueológico de Andalucía/1986 . Tomo II. Actividades Sistemáticas, 425-430. Sevilla. Junta de Andalucía

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