Araucaria es una revista multidisciplinaria centrada en las ciencias sociales y en las humanidades, que edita trabajos originales e inéditos acordes a las diversas tradiciones metodológicas actuales y tiene en la sociedad e historia iberoamericanas un objeto de interés prevalente, bien que compartido con el suscitado por los grandes problemas de la comunidad internacional, la democracia y la paz. Sus lenguas oficiales son el portugués y el español.
Araucaria está indexada en Redalyc (México), DIALNET (Universidad de la Rioja, España), Catálogo Latindex (España), CAPES (Brasil), CINDOC, CSIC (España), Directory of Open Access Journals (DOAJ) y EBSCO (Estados Unidos).
Año 15 | Nro. 29 | Primer semestre 2013
17/04/2013
I. Las ideas. Su política y su historia
- Recursos naturales, populismo rentista y tentaciones hegemónicas en América del Sur, por Sebastián Lucas Mazzuca
- La participación ciudadana mediática para descentralizar el Estado (Citizenship.com.2.0), por Jorge Francisco Aguirre Sala
- “Un día en el infierno”: acerca de las respuestas producidas en torno al antisemitismo público y clandestino durante la última dictadura militar, por Emmanuel Nicolás Kahan
II. Monográfico:
COLOMBIA: DESAFÍOS Y POSIBILIDADES DE UNA NACIÓN EN CONSTRUCCIÓN
(Coordinado por Leonardo García Jaramillo, EAFIT, Colombia)
- Constitucionalismo aspiracional, por Mauricio García Villegas
- A dos décadas de la Constitución Política de 1991, por Óscar Mejia Quintana
- Constitución de 1991, identidades étnicas y política transformativa, por Delfín Ignacio Grueso
- La paz como proyecto constitucional, por Leonardo García Jaramillo
- La responsabilidad colectiva ante la crisis moral y política colombiana, por Rodolfo Arango
- El desplazamiento forzado en Colombia y su ardua reparación, por María Adelaida Ceballos Bedoya
- El derecho internacional penal y el asunto de la amnistía. El caso de las Farc, por Francisco Cortés Rodas
- Por qué en Colombia no tiene sentido la discusión filosófica sobre la redistribución, por Pablo Arango
III. Perfiles
José Ignacio Moreno. Un teólogo peruano. Entre Montesquieu y Joseph de Maistr
IV. Reseñas y debates:
- Ética de la inmanencia. El factor Spinoza, de Vicente Hernández Pedrero
- Sans le Latin, de C. Suzzoni y Hubert Aupetit (eds.)
V. Documentos
Álvaro Adot Lerga: La Unión y Confederación Navarro-Bearnesa de inicios del Siglo XVI
I. Otras reseñas
Pablo Pavesi, La moral metafísica. Pasión y virtud en Descartes
Por Víctor Samuel Rivera
7 marzo, 2013
Maurice Agulhon, El círculo burgués. La sociabilidad en Francia, 1810-1848
Por María Paula Luciani
7 marzo, 2013
Giorgio Colli, Apollineo e dionisiaco
Por Gianmaria Merenda
27 julio, 2012
Tony Judt,
Postguerra. Una historia de Europa desde 1945
Por Nicolás Ocaranza 17 mayo, 2012
Alfredo Pucciarelli (coord.), Los años de Menem. La construcción del orden neoliberal
Por María Victoria López 16 marzo, 2012
Carl Schmitt, La tiranía de los valores
Por Víctor Páramo Valero 19 febrero, 2012
Voltaire, Commentario sullo «Spirito delle leggi» a cura di D. Felice
Por Fabiana Fraulini 3 febrero, 2012
Ilegítimos. Los retoños ocultos de la oligarquía, de Osmar Gonzales y Juan Carlos Guerrero
Por Víctor Samuel Riverao 28 diciembre, 2011
Viviendas y pensamiento contemporáneo en La buena vida. Visita guiada a las casas de la modernidad de Iñaki Ábalos
Por Dra. Arq. Jimena P. Cutruneo 24 noviembre, 2011
El fin de la misión del arte. Una revisión de las Lecciones sobre estética de Hegel
Por Dra. Arq. Jimena P. Cutruneo 24 noviembre, 2011
Fernández, María Eugenia; Avilés Romo, Nuria; Bonaccorsi, Nélida y Lagunas, Cecilia (Comp.).
Los Estudios de las Mujeres de España y Argentina: Propuesta para el debate
Por Florencia Laura Rovetto 3 noviembre, 2011
Sobre la Pureza y la Autonomía en el Arte y la Arquitectura Modernos. Reflexiones a partir del libro
de Arthur Danto, Después del fin del arte. El arte contemporáneo y el linde de la historia
Por Dra. Arq. Daniela A. Cattaneo 18 octubre, 2011
Salvador Bernabéu y Consuelo Varela (coord.), La ciudad americana: mitos, espacios y control social
Por Sigfrido Vázquez Cienfuegos 16 agosto, 2011
Agustín Domingo Moratalla, Ciudadanía activa y religión. Fuentes pre-políticas de la ética democrática
Por Víctor Páramo Valero 16 agosto, 2011
Alfredo Ramos Jiménez, El experimento bolivariano. Liderazgo,
partidos y elecciones
Por Frédérique Langue 25 mayo, 2011
II. Entrevistas
Entrevista a TERESA FREIXES
Por Eva Martínez Sampere 20 mayo, 2009
ANTONIO PÉREZ LUñO sobre los Derechos Humanos
Por Antonio Hermosa And˙jar 27 junio, 2007
Presentación
Primer semestre 1999 (Nro. 1)
En los últimos años, los procesos de interconexión de los países iberoamericanos se han ido multiplicando y consolidando. Las cumbres de Jefes de Estado, por ejemplo, ya no terminan con la correspondiente foto de familia, en la que cada uno exhibe su consabida sonrisa de escayola, acompañada de la puntual declaración conjunta en la que se suele rendir homenaje a la retórica. Ahora se toman acuerdos que luego germinan en tratados o convenios posteriormente llevados, en mayor o menor grado, a la práctica. Y lo que es más importante: haciendo de la necesidad virtud se reconoce finalmente que ése es parte fundamental del camino a seguir. No es menester recordar las sombras aún presentes en lo ya recorrido, ni las amenazas que acechan los trechos ingentes aún por recorrer; pero si los problemas son muchos y de diversa naturaleza (los tradicionales de América Latina, todavía irresueltos -la pobreza, la fractura social, la impúdica desigualdad, el personalismo caudillista y hasta sus tentaciones militares, etc.-, junto a otros más recientes que como yedra se han ido enrollando sobre ellos -la deuda, el desempleo, el terrorismo o el narcotráfico, etc.-), y las soluciones ni fáciles ni próximas, sin embargo algunas de las prácticas adoptadas -por ejemplo, Mercosur o la Universidad de los Andes, Alcsa o el compromiso de no buscar en la fuerza la solución a los contenciosos interestatales, etc.-, propendiendo a la integración y a la respuesta colegiada, hacen concebir a la razón la esperanza de que la paz y la justicia, los derechos humanos y la democracia puedan algún día echar raíces y hallar morada estable en los países de nuestra región.
Araucaria, que ve la luz en el contexto citado, y que en principio no es más que la expresión del deseo de diversos profesores de universidades iberoamericanas de conocerse mejor, y de producir juntos más y mejor conocimiento en nuestras respectivas lenguas, es también la cristalización del "compromiso con el futuro de toda la comunidad Iberoamericana" que ya afirmara Joaquín Herrera Flores en su presentación a la revista Travesías. Porque, en efecto, Araucaria es un proyecto que si bien reúne a investigadores de tendencias diferentes, los aúna en los valores aludidos y en los fines propuestos, entre ellos los de analizar la realidad -histórica y actual- del área y sus consecuencias: elaborar una serie de herramientas conceptuales con las que, a la par que se ahonda en su crítica, proporcionar una serie de ideas y conocimientos susceptibles de alcanzar cierto grado de concreción en los programas de acción política, especialmente en aquéllos que abogan por la consolidación de la democracia política -la liberal y la republicana-, así como por un control democrático de la economía y por una mayor nivelación de la sociedad, condiciones materiales de aquélla. Como también los aúna en una convicción llena de pasado y futuro a la vez: la de la necesariedad -y justicia, cabría quizá añadir- de una mayor integración de los países de la región, sueño ése perseguido ya desde el momento fundacional del proceso de independencia y de creación de los nuevos Estados nacionales a partir de las cenizas del viejo imperio colonial, y perseguido por igual por hombres de acción y de letras, por políticos y/o militares de un lado -como Bolívar y San Martín-, e intelectuales de otro, y ello con independencia de la adscripción ideológica de los mismos, como los liberales Martí y Rodó o el marxista Mariátegui (lo cual, además, nos ilumina claramente acerca de su persistencia en el tiempo).
Si la procedencia nacional de los investigadores y los objetivos buscados ya dejan adivinar una parte sustancial del contenido de la revista, la estructura de la misma ilustra igualmente sobre aquél. La extensión del ámbito que deseamos cubrir -el de la razón práctica, por decirlo al modo kantiano- convierte automáticamente a sus componentes en un intelectual colectivo, y les hace trascender de plano la organización institucional del saber en facultades o la tendencia de cada una de sus ramas a la especialización. Nuestro objeto nos convierte de un plumazo en un sujeto interdisciplinar tanto como la historización del mismo nos impele a conformar la primera -y miscelánea- sección con trabajos que lo aborden en ambas dimensiones del tiempo (una rápida ojeada a la composición de la primera sección ratificará cuanto aquí decimos). La determinación aludida del contenido al inicio del párrafo se hace sentir en tres secciones de la revista, la monográfica, siempre consagrada a Iberoamérica -en este primer número se da cuenta de algunas de las vicisitudes experimentadas por la conciencia nacional en su tortuoso paso por suelo americano; en otros próximos nos ocuparemos del neopresidencialismo, del sueño de Bolívar, de los hispanos en Estados Unidos, etc-; la dedicada -alternativamente- o al análisis de una obra -en el Ariel del pensador uruguayo José Enrique Rodó, se centrará en la presente ocasión-, o a trazar la semblanza de un autor de relieve para la cultura regional, y, por último, aquélla en la que publicaremos documentos de interés histórico o actual (a este respecto, sólo el primer número, y no del todo, si bien se mira, constituirá una excepción).
Con todo, la prevalencia de lo iberoamericano no lo tomamos como autoimposición de la servidumbre de la exclusividad. No apostamos, ni remotamente, por recrear las pesadillas nacionalistas en un ámbito supraestatal único que comprenda el mundo de habla hispana o portuguesa. Aparte que por simple honestidad profesional, o por mero deseo de aprender, estamos obligados a dirigirnos a estudiosos de otras comunidades intelectuales que tienen mucho que enseñarnos, ni nuestros principios, ni nuestro objetivo, no menos que las consecuencias mismas de nuestro trabajo, que nunca podríamos controlar por entero, nos autorizan a movernos en otra dirección que no sea justamente la opuesta. De ahí que ya en este primer número aparezcan artículos escritos por especialistas no iberoamericanos, artículos sobre temas no iberoamericanos, y artículos, en fin, escritos por especialistas de países iberoamericanos que nada tienen que ver con asuntos de la región.
Una cosa más. Last but not least, nuestra revista aspira igualmente a recuperar energías, preciosas, que nuestras sociedades dejan perder sin escrúpulo y, parece, sin remisión. Nosotros no queremos consentir que el destino o el azar ponga sus manos lo que está a mano de nuestra voluntad, no sólo porque el destino sea, como decía Larra, el nombre que recibe nuestra renuncia al uso de nuestro propio poder, sino porque esa renuncia implica legar a la autocracia bienes indisponibles de la democracia. Estamos con esto haciendo referencia a ese significado número de profesores no universitarios que ven cómo sus esperanzas se consumen con sus talentos a causa de las condiciones en que llevan a cabo su investigación y de las contadas ocasiones de que disponen para hacerlo valer. Araucaria abre sus páginas a sus esfuerzos, en la seguridad de que sólo se les pedirá el mismo nivel de calidad por el que, profesionalmente, nos gustaría ser reconocidos. Fruto temprano de semejante aspiración es la presencia de un profesor de enseñanza media en el Consejo de Redacción de la revista, y de un artículo suyo en el número que acabamos de presentar.
Antonio Hermosa Andújar
Director de Araucaria



