Araucaria es una revista multidisciplinar centrada en las ciencias sociales y en las humanidades que edita trabajos inspirados por las diversas tradiciones metodológicas actuales y tiene en la sociedad e historia iberoamericanas un objeto de interés prevalente. Sus lenguas oficiales son el portugués y el español.
Araucaria está indexada en Redalyc (México), DIALNET (Universidad de la Rioja, España), Catálogo Latindex (España), CINDOC, CSIC (España) y Directory of Open Access Journals (DOAJ).
Año 12 | Nro. 24 | Segundo semestre 2010
08/09/2010
I. Las ideas. Su política y su historia
- Los establecimientos científicos de la ciudad
de México vistos por viajeros, 1821-1855
- Giorgio Agamben, del
biopoder a la comunidad que viene
II. Monográfico:
i) VÍSPERAS
DE LA INDEPENDENCIA: ASPECTOS DE LA DOMINACIÓN HISPÁNICA
(I)
Coordinado por José Luis Villacañas Berlanga
ii) MAPEANDO PATRIAS CHICAS Y
PATRIAS GRANDES:
CARTOGRAFÍA E HISTORIA IBEROAMERICANA, SIGLOS
XVIII-XIX
Coordinado por Jordana Dym
III. Perfiles / Semblanzas:
Dios, Patria y Rey. José de la Riva-Agüero y Javier Prado (1904-1905)
IV. Reseñas y debates:
- Huntington, S. P., Political order in changing societies.
Niklas Luhmann y el orden social como máquina; José
- Luis Villacañas, Poder y conflicto. Ensayos sobre Carl Schmitt
V. Documentos:
Simón Bolívar y la carta de Jamaica
I. Otras reseñas
Ecce Comu. Cómo se llega a ser lo que se era, de Gianni Vattimo
Por Ricardo Milla 2 septiembre, 2010
Dario
Gentili, Topografie politiche. Spazio urbano, cittadinanza, confini
in Walter Benjamin e Jacques Derrida
Por Gianmaria Merenda 28 junio, 2010
Los
periódicos y la historia regional. Algunas anotaciones al libro
de Luis Miguel Glave, La república instalada: formación
nacional y prensa en el Cuzco, 1825-1839
Por Daniel Morán 28 junio, 2010
La
caída del gobierno español en el Perú. El dilema
de la independencia,
de Timothy Anna
Por Daniel Morán 28 junio, 2010
Introducción
al Manifiesto de Lardizábal y Uribe
Por Belén Rosa de Gea 7 junio, 2010
Fragmentos
de la arquitectura moderna en Argentina. Algunas líneas sobre Arquitectura
en la Argentina del siglo XX, de Jorge F. Liernur
Por Cecilia Raffa 18 abril, 2010
Elite
y pueblo en la independencia en el Perú: Estudios recientes de
historia política, social y económica
Por Daniel Morán 17 abril, 2010
Marco
Ciardi, Reazioni tricolori. Aspetti della chimica italiana nelletà
del Risorgimento
Por Piero Venturelli 17 abril, 2010
Paloma
Núñez y Javier Espinosa (Coords.): Filosofía y
política en el siglo XXI. Europa y el nuevo orden cosmopolita
Por Adelina Sarrión Mora 17 abril, 2010
Adelina
Sarrión, Lecturas de Filosofía. Corrientes actuales de
pensamiento
Por Fco. Javier Espinosa Antón 17 abril, 2010
Una
versión conservadora del liberalismo español decimonónico.
A propósito de Joaquín Varela Suanzes-Carpegna, El conde
de Toreno. Biografía de un liberal (1786-1843)
Por Antonio Rivera García 1 abril, 2010
El
retorno de la más antigua tradición republicana. Helena
Béjar: El corazón de la república. Avatares de
la virtud
Por Antonio Rivera García 1 abril, 2010
Una
cierta tendencia de la historiografía española. A propósito
de J. Izquierdo Martín, P. Sánchez León, La guerra
que nos han contado. 1936 y nosotros
Por Antonio Rivera García 1 abril, 2010
Apología
del republicanismo democrático. A propósito de Andrés
de Francisco, Ciudadanía y democracia. Un enfoque republicano
Por Antonio Rivera García 1 abril, 2010
La
Lliga, o el ensayo imperial del nacionalismo catalán. Enric Ucelay'Da
Cal, El imperialismo catalán. Prat de la Riba, Cambó,
D'Ors y la conquista moral de España
Por Antonio Rivera García 1 abril, 2010
Montesquieu,
la sociologia e la medicina. Denis de Casabianca, Montesquieu. De l’étude
des sciences à l’esprit des lois
Por Domenico Felice 6 marzo, 2010
Hacia una
teoría urbana fundamentada. Aldo Rossi, La Arquitectura de la Ciudad
Por Cecilia Raffa 6 marzo, 2010
II. Entrevistas
Entrevista a TERESA FREIXES
Por Eva Martínez Sampere 20 mayo, 2009
ANTONIO PÉREZ LUÑO sobre los Derechos Humanos
Por Antonio Hermosa Andújar 27 junio, 2007
Presentación
Primer semestre 1999 (Nro. 1)
En los últimos años, los procesos de interconexión de los países iberoamericanos se han ido multiplicando y consolidando. Las cumbres de Jefes de Estado, por ejemplo, ya no terminan con la correspondiente foto de familia, en la que cada uno exhibe su consabida sonrisa de escayola, acompañada de la puntual declaración conjunta en la que se suele rendir homenaje a la retórica. Ahora se toman acuerdos que luego germinan en tratados o convenios posteriormente llevados, en mayor o menor grado, a la práctica. Y lo que es más importante: haciendo de la necesidad virtud se reconoce finalmente que ése es parte fundamental del camino a seguir. No es menester recordar las sombras aún presentes en lo ya recorrido, ni las amenazas que acechan los trechos ingentes aún por recorrer; pero si los problemas son muchos y de diversa naturaleza (los tradicionales de América Latina, todavía irresueltos -la pobreza, la fractura social, la impúdica desigualdad, el personalismo caudillista y hasta sus tentaciones militares, etc.-, junto a otros más recientes que como yedra se han ido enrollando sobre ellos -la deuda, el desempleo, el terrorismo o el narcotráfico, etc.-), y las soluciones ni fáciles ni próximas, sin embargo algunas de las prácticas adoptadas -por ejemplo, Mercosur o la Universidad de los Andes, Alcsa o el compromiso de no buscar en la fuerza la solución a los contenciosos interestatales, etc.-, propendiendo a la integración y a la respuesta colegiada, hacen concebir a la razón la esperanza de que la paz y la justicia, los derechos humanos y la democracia puedan algún día echar raíces y hallar morada estable en los países de nuestra región.
Araucaria, que ve la luz en el contexto citado, y que en principio no es más que la expresión del deseo de diversos profesores de universidades iberoamericanas de conocerse mejor, y de producir juntos más y mejor conocimiento en nuestras respectivas lenguas, es también la cristalización del "compromiso con el futuro de toda la comunidad Iberoamericana" que ya afirmara Joaquín Herrera Flores en su presentación a la revista Travesías. Porque, en efecto, Araucaria es un proyecto que si bien reúne a investigadores de tendencias diferentes, los aúna en los valores aludidos y en los fines propuestos, entre ellos los de analizar la realidad -histórica y actual- del área y sus consecuencias: elaborar una serie de herramientas conceptuales con las que, a la par que se ahonda en su crítica, proporcionar una serie de ideas y conocimientos susceptibles de alcanzar cierto grado de concreción en los programas de acción política, especialmente en aquéllos que abogan por la consolidación de la democracia política -la liberal y la republicana-, así como por un control democrático de la economía y por una mayor nivelación de la sociedad, condiciones materiales de aquélla. Como también los aúna en una convicción llena de pasado y futuro a la vez: la de la necesariedad -y justicia, cabría quizá añadir- de una mayor integración de los países de la región, sueño ése perseguido ya desde el momento fundacional del proceso de independencia y de creación de los nuevos Estados nacionales a partir de las cenizas del viejo imperio colonial, y perseguido por igual por hombres de acción y de letras, por políticos y/o militares de un lado -como Bolívar y San Martín-, e intelectuales de otro, y ello con independencia de la adscripción ideológica de los mismos, como los liberales Martí y Rodó o el marxista Mariátegui (lo cual, además, nos ilumina claramente acerca de su persistencia en el tiempo).
Si la procedencia nacional de los investigadores y los objetivos buscados ya dejan adivinar una parte sustancial del contenido de la revista, la estructura de la misma ilustra igualmente sobre aquél. La extensión del ámbito que deseamos cubrir -el de la razón práctica, por decirlo al modo kantiano- convierte automáticamente a sus componentes en un intelectual colectivo, y les hace trascender de plano la organización institucional del saber en facultades o la tendencia de cada una de sus ramas a la especialización. Nuestro objeto nos convierte de un plumazo en un sujeto interdisciplinar tanto como la historización del mismo nos impele a conformar la primera -y miscelánea- sección con trabajos que lo aborden en ambas dimensiones del tiempo (una rápida ojeada a la composición de la primera sección ratificará cuanto aquí decimos). La determinación aludida del contenido al inicio del párrafo se hace sentir en tres secciones de la revista, la monográfica, siempre consagrada a Iberoamérica -en este primer número se da cuenta de algunas de las vicisitudes experimentadas por la conciencia nacional en su tortuoso paso por suelo americano; en otros próximos nos ocuparemos del neopresidencialismo, del sueño de Bolívar, de los hispanos en Estados Unidos, etc-; la dedicada -alternativamente- o al análisis de una obra -en el Ariel del pensador uruguayo José Enrique Rodó, se centrará en la presente ocasión-, o a trazar la semblanza de un autor de relieve para la cultura regional, y, por último, aquélla en la que publicaremos documentos de interés histórico o actual (a este respecto, sólo el primer número, y no del todo, si bien se mira, constituirá una excepción).
Con todo, la prevalencia de lo iberoamericano no lo tomamos como autoimposición de la servidumbre de la exclusividad. No apostamos, ni remotamente, por recrear las pesadillas nacionalistas en un ámbito supraestatal único que comprenda el mundo de habla hispana o portuguesa. Aparte que por simple honestidad profesional, o por mero deseo de aprender, estamos obligados a dirigirnos a estudiosos de otras comunidades intelectuales que tienen mucho que enseñarnos, ni nuestros principios, ni nuestro objetivo, no menos que las consecuencias mismas de nuestro trabajo, que nunca podríamos controlar por entero, nos autorizan a movernos en otra dirección que no sea justamente la opuesta. De ahí que ya en este primer número aparezcan artículos escritos por especialistas no iberoamericanos, artículos sobre temas no iberoamericanos, y artículos, en fin, escritos por especialistas de países iberoamericanos que nada tienen que ver con asuntos de la región.
Una cosa más. Last but not least, nuestra revista aspira igualmente a recuperar energías, preciosas, que nuestras sociedades dejan perder sin escrúpulo y, parece, sin remisión. Nosotros no queremos consentir que el destino o el azar ponga sus manos lo que está a mano de nuestra voluntad, no sólo porque el destino sea, como decía Larra, el nombre que recibe nuestra renuncia al uso de nuestro propio poder, sino porque esa renuncia implica legar a la autocracia bienes indisponibles de la democracia. Estamos con esto haciendo referencia a ese significado número de profesores no universitarios que ven cómo sus esperanzas se consumen con sus talentos a causa de las condiciones en que llevan a cabo su investigación y de las contadas ocasiones de que disponen para hacerlo valer. Araucaria abre sus páginas a sus esfuerzos, en la seguridad de que sólo se les pedirá el mismo nivel de calidad por el que, profesionalmente, nos gustaría ser reconocidos. Fruto temprano de semejante aspiración es la presencia de un profesor de enseñanza media en el Consejo de Redacción de la revista, y de un artículo suyo en el número que acabamos de presentar.
Antonio Hermosa Andújar
Director de Araucaria



