| Muchas
de sus estructuras, en el curso de su desarrollo se
liberan al aire (conidiosporas, esporas, artrosporas,
conidios, e hifas etc...) alcanzando
concentraciones muy elevadas, y comportándose
como alergenos potenciales, capaces de desencadenar
reacciones de hipersensibilidad; como dato
curioso, en raras ocasiones encontramos sujetos
monosensibles a un solo tipo de esporas, estando
asociada esta reactividad fúngica a otros tipos
de alergenos como polen o ácaros; la
propia fisiología de los hongos hace que unas
veces se comporten como patógenos otras
como oportunistas, dependiendo la respuesta de
los sujetos, de la carga inmune y anamnesis del
posible paciente. Esta versatilidad de los hongos
hace, que todavía hoy, haya un desconocimiento
generalizado de los mismos y haya aspectos biológicos
y funcionales oscuros, que dificultan su control e
incluso una defensa real de sus efectos patógenos.
En la relación
hongos/alergias, es importante no sólo la influencia
estacional, sino el medio en el que se desenvuelve el
posible paciente, las condiciones particulares de los
hábitats de interiores (pues muchas especies fúngicas
esporulan de una manera casi continua), o los fenómenos
meteorológicos recientes (especialmente aumentos
bruscos de humedad) por la facilidad de los hongos
para esporular con gran rapidez. Todos estos aspectos
marcan una diferencia entre el estudio de polen y
hongos presentes en la atmósfera.
Generalizando, aunque
con ciertas excepciones derivadas por ejemplo, del
tipo de respiración y de las características de cada
tipo esporal, se considera que las esporas fúngicas
con un tamaño superior a las 5 micras son
responsables de reacciones inmediatas (tipo I,
según la clasificación clásica de Gell y Coombs 1963),
mientras que aquellas de un tamaño inferior, tendrían
facilitada su penetración en el tracto respiratorio y
posibilitarían la aparición de reacciones de tipo III.
Según los datos
bibliográficos, los núcleos urbanos son donde se
producen las mayores concentraciones de esporas de
hongos y por tanto mayores sensibilizaciones a los
mismos, estando claramente al alza esta tendencia en
los últimos años. En cuanto a los síntomas, el 80 %
de los pacientes los presentan constantemente,
mientras que sólo el 2 % los tienen
estacionalmente, siendo la rinoconjuntivitis alérgica
(55 %) el cuadro clínico predominante. Algunos
de los alergenos fúngicos más importantes son: Alternaria,
Cladosporium, Aspergillus, y Penicillium.
| Alternaria
Nees ex Fr. |
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Género
forma que engloba unas 50 especies de
distribución cosmopolita. Sus conidios pueden
aparecer solitarios o en cadenas cortas, con
una forma típica de pera, con septos tanto
transversales como longitudinales. Tamaño de
20-70 x 10-18 µm
Habitat:
se encuentran en el aire, suelo, en residuos húmedos
de materia orgánica (Caretta, 1992). También
puede encontrarse en el interior de las casas
sobre fibras textiles, creciendo a
expensas de keroseno, lana, alimentos y
zonas húmedas de la pared. Es capaz de
deteriorar diversos sustratos, grano
almacenado, madera y material celulósico en
general.
Numerosos
autores lo citan como el hongo alergógeno y
productor de asma más importante (Hyde, 1972;
Gravesen, 1979; Petersen et al., 1981, Solomon,
1980 - s. Subiza et al. 1883-; Grant Smith,
1984a). Se han identificado los antígenos de
muchas de sus especies, algunos de estos antígenos
dan reacciones cruzadas con hongos alergógenos
(Budd, 1986). Pueden producir lesiones cutáneas
(Hoog et al, 1995).
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| Cladosporium
Link ex
Fr. |
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Género
cosmopolita, de amplia distribución, con más
de 50 especies (Hawksworth et al., 1995) que
no se diferencian fácilmente. Sus esporas o
conidios, se forman en conidióforos de tamaño
y forma variable según la especie y pueden
ser unicelulares o tener uno o varios septos
transversales (1-3 generalmente). Pueden
presentar cicatrices en ambos extremos que
corresponden a su unión con otra espora o con
el conidióforo, generalmente una de ellas más
marcada. Algunas
de las especies mas comunes pueden
identificarse en las preparaciones por su tamaño,
forma y septos, las mas comunes son C.
cladosporioides y C. herbarum.
La
mayoría de las especies son saprófitos
y crecen sobre una gran variedad de sustratos,
plantas en descomposición, cuero, caucho,
tela, papel, madera. Otras son fitoparásitos
fundamentalmente de Gramíneas (Groth,
1997).
Aunque
no es un genero de interior, se ha aislado del
polvo de casas (Infante et al., 1987, 1988a y
1988b) en colegios (Angulo, 1990 y Angulo et
al., 1993) y también en silos (Mediavilla,
1991 y Mediavilla et al., 1992).
Después
de Alternaria es el género que causa
con mayor frecuencia síntomas alérgicos (Solomon,
1980; Subiza,1983; Gravesen, 1981; Vijay et
al. 1991). También puede producir
infecciones pulmonares y ocasionalmente
oportunistas (Malling, 1986), 1988), aunque
generalmente este tipo de infecciones no son
causadad por inhalación de conidios. Algunas
especies de patógenos humános fueron
descritas previamente dentro de este género,
actualmente están incluidas dentro del género
Cladophialophora (Hoog el al., 1995).
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