SED
la rara y tenue sensación de estar
que se siente en las islas y en los bares.
Jaime Gil de Biedma
Las noches desquiciadas del desierto
cuando la sed invita a descansar
en medio del camino.
Es decir,
las noches sin estrella
cargadas de desastres y de euforia
cuando la caravana se detiene,
forma un círculo,
y proclama aquí estamos bien, aquí
nos quedamos. Y beben
y ríen
y se ríe la sed
porque distingue a lo lejos un aro más oscuro
dentro de la noche negra; un cerco de bocas sucias
y afiladas. Se ríe, digo, y ríen
todos los invitados ignorantes
en medio del camino. Porque la sed convida
y cuando la jauría ataca al fin
se miran con pavor y mueren solos.
Oh, sí; conozco bien el alimento
de la sed, cada réplica
y cada parlamento y cuántas veces
regresará a las tablas con un gesto de asombro.
Sed cautos, dice, y juega como un niño
juega a lanzar al aire una peonza.
Cada vez con más fuerza,más lejos; si se pierde si se rompe
nadie tendrá la culpa salvo el aire
o los sueños, las ganas
de cruzar con los ojos vendados un desierto.
Ha sido en estas noches cuando he roto
los juramentos tibios de quien ama
sin conocerse bien,
de quien no sabe quién se esconde dentro.
Noches sin amaneceres ni números ni nombres.
Cuando he sentido sed;
la sed atroz que sólo la sed calma.
