NUESTRO HOGAR
Donde tú no me duelas,
debajo o por encima de las cosas presentes,
estará nuestro hogar.
Tocado por el rayo
de lo invisible, inmune a la rutina,
más firme cuanto menos apropiado,
en lo oscuro será
un faro.
En su ventana, cada noche
–todas las noches, siempre, aunque no vengas–,
alumbrará el deseo.
