El proyecto pretende analizar aspectos poco considerados por la historiografía de la arquitectura gótica, como los procesos de sustitución de edificios, la reutilización de materiales o la pervivencia de los modelos constructivos góticos en época moderna.
La historiografía tradicional ha tendido a estudiar las grandes obras como un todo acabado y a crear familias, escuelas y secuencias de edificios. Sin que este planteamiento deba ser abandonado, cada vez es más habitual considerar a las edificaciones como organismos que se configuran y transforman continuamente, a causa no solo de la cronología, sino también de su funcionalidad y aspectos materiales. Un concepto tan actual como economía circular puede ser aplicado con los debidos matices a una investigación sobre arquitectura medieval. La crisis climática y la necesidad de propiciar un cambio en los procesos de producción industrial han supuesto un renovado interés académico por esta temática. Nuestra investigación pretende estudiar cómo los constructores medievales maximizaban el aprovechamiento de los recursos que tenían a su alcance, reutilizando estructuras y materiales y creando mecanismos que permitían construir grandes obras con el menor coste posible.
Cabe señalar que las nuevas estructuras góticas, precisamente a causa de su pervivencia, también cambiaron sin cesar. Las renovadas tendencias estilísticas podían conllevar enmascaramientos y sustituciones. Los templos que no se habían completado en época medieval podían variar el diseño en las capillas de los últimos tramos, lo que también sucedía con las fachadas. Por otro lado, el paso del tiempo y la acción de los elementos naturales exigían acciones de conservación, renovación o de cambio que en general han sido poco atendidas. Desde este punto de vista, se puede entender la conservación y la restauración no solo en un sentido contemporáneo, sino histórico: durante los largos procesos de construcción medievales, los maestros se veían obligados a acometer intervenciones de conservación y reparación. Esta realidad material, tanto como la necesidad de diseñar nuevas estructuras, llevó a la creación de cargos oficiales como los de maestro de obras de la ciudad, conservador de los castillos reales o de murallas, etc.
La pervivencia de la tradición medieval es el último de los grandes ejes del proyecto, en concordancia con el contexto académico europeo. El estudio de la arquitectura gótica de época moderna en Cataluña y Mallorca no ha sido abordado en profundidad, pese a que la continuidad de las formas góticas es bien conocida, ya que tanto los edificios como los tratados de construcción reflejan la plena vigencia del gótico durante los siglos XVII y XVIII.