A partir de la llegada del Renacimiento a España, los promotores de las obras arquitectónicas empezaron a demandar el empleo de la estética clásica “a lo romano”. Sin embargo, en España, a diferencia de Italia, las obras no se construyeron por lo general con ladrillo, sino con piedra, por lo que los maestros, que se vieron obligados a desarrollar técnicas de construcción adaptadas a las nuevas formas arquitectónicas para resolver la compleja geometría de estas piezas.
El Renacimiento se introdujo de manera muy temprana en el reino de Murcia y contó con la presencia de artistas italianos de la talla de Jacopo Torni, discípulo de Ghirlandaio y colaborador de Miguel Ángel en la capilla Sixtina. Torni trabajó en el primer cuerpo de la torre de la catedral y probablemente dio la traza de la excepcional capilla funeraria de Gil Rodríguez de Junterón. Tras su muerte en 1526 le sucedió como maestro mayor Jerónimo Quijano, que realizó una amplia obra tanto en la catedral como en el resto de la diócesis, construyendo una serie de elementos pétreos de excepcional factura, como la sacristía de Santiago de Orihuela, la bóveda baída de la sacristía catedralicia, la cúpula con despiece helicoidal de la antesacristía, que prefigura soluciones de Philibert De L’Orme, o la excepcional bóveda tórica de la capilla de Junterón, recogida en el manuscrito de Alonso Vandelvira como “Bóveda de Murcia”.
Nos proponemos estudiar una muestra significativa de estos elementos, documentándolos mediante fotogrametría y escáner láser, planteando hipótesis sobre los procesos constructivos y comparándolos con trazados de cantería y otros elementos semejantes. En última instancia, el proyecto pretende avanzar en el conocimiento de las innovaciones originadas por la cantería en la arquitectura renacentista del Reino de Murcia y las influencias con otros focos arquitectónicos.