La arquitectura renacentista hispánica ha sido objeto de numerosos estudios partiendo de la documentación de archivo, la tratadística arquitectónica en sentido estricto y la observación directa de los monumentos. Estos estudios han puesto de manifiesto, entre otras cosas, el contraste entre el norte de la península, relativamente conservador por apego a una tradición medieval que se entiende como prestigiosa y heroica y un sur más innovador que no siente esta tradición como propia, aunque la utiliza para sus propios intereses. Ahora bien, estos trabajos también han mostrado la relativa abundancia y el importante papel que desempeñan en este período otros textos diferentes, los tratados y sobre todo los manuscritos de construcción, y en particular los de cantería. Esto ha llevado a abrir gradualmente otras vías de acercamiento a la arquitectura de la Edad Moderna: el estudio de la literatura constructiva, de los trazados a tamaño natural empleados como medio de control del proceso constructivo, y sobre todo las múltiples posibilidades de documentación geométrica rigurosa de las obras construidas que ofrecen las nuevas tecnologías. Este proyecto se propuso rellenar progresivamente algunos huecos o lagunas de esta problemática, analizando algunas iglesias singulares del obispado de Cartagena; ciertas construcciones en el entorno del priorato santiaguista de Uclés relacionadas con el manuscrito de cantería atribuido a Pedro de Alviz; los elementos de cantería más significativas del Renacimiento granadino; las piezas más singulares del período en Úbeda y Jaén. Este análisis de los focos locales más significativos se complementó con un estudio transversal acerca de un tipo arquitectónico y constructivo, la bóveda baída, una muestra clara de la fusión entre el renovado gusto por las formas clásicas y el importante desarrollo tecnológico de las técnicas constructivas aplicadas a la piedra de cantería durante el siglo XVI.