Para construir una pieza de cantería es preciso afrontar varias dificultades geométricas: las dovelas deben materializar una forma preconcebida macizando el espacio, los planos de junta deben tomar una orientación mecánicamente razonable, los ángulos entre caras no deben ser excesivamente agudos; además es necesario disponer de unos elementos de control geométrico, como plantillas, baiveles o saltarreglas, que permitan labrar estas dovelas sin emplear más trabajo y material del necesario.
En muchas ocasiones, estos problemas geométricos se abordaban mediante la realización de trazados a tamaño natural, en suelos o muros, sobre capas de yeso o directamente sobre paramentos de fábrica de cantería, materializados mediante un trazador. Estos trazados, denominados monteas, permiten la definición geométrica de la pieza, empleando siempre la proyección ortogonal y en ocasiones recursos gráficos que prefiguran los métodos clásicos de la Geometría Descriptiva, como cambios de plano, giros, abatimientos y desarrollos. Esta técnica permite obtener las caras de las dovelas o los ángulos entre sus aristas en verdadera forma y magnitud, mejorando en gran medida la precisión y la economía de la labra.
En 2009 fue necesario desmontar la cajonería de la sacristía de la catedral de Murcia, con objeto de proceder a un tratamiento de conservación, lo que permitió hallar un gran conjunto de trazados tras la cajonería. El proyecto abordó un estudio en profundidad de estos trazados de cantería de la catedral de Murcia, documentando las monteas existentes mediante estación total, y comparándolas con la bóveda de la sacristía. Todo esto permitió demostrar el valor excepcional de la montea de la sacristía, no solo para la historia de la construcción por los datos que aporta acerca de la evolución de los métodos de labra, sino también para la historia de la representación del espacio y la aparición del concepto de línea de referencia.