Lo que sabemos:
La actual carrera profesional en Psicología se organiza del siguiente modo:
- La formación básica se obtiene mediante un Grado de 4 años (240 ECTS).
- Las competencias sanitarias referidas a la evaluación/diagnóstico y tratamiento se adquieren mediante un postgrado profesionalizante: el Máster en Psicología General Sanitaria (en adelante, MPGS; 90 ECTS).
- Existe una especialidad: Psicología Clínica. Esta formación se obtiene vía PIR (4 años de duración, >300 plazas/año en España).
- El resto de ámbitos/especialidades no cuentan con reconocimiento oficial, a pesar de su tradición y presencia social. Esto genera un problema evidente de ordenación de la carrera profesional.
Ventajas e inconvenientes del actual diseño:
- La PGS se reconoce como salida profesional.
- Más allá de los procedimientos y habilidades propias de un PGS -que pueden ser compartidas parcialmente por otros profesionales-, su reconocimiento protege del intrusismo.
- Las competencias del PGS están asimiladas a las competencias clínicas en cuanto a diagnóstico y tratamiento. [Abogacía del Estado, 2014].
- Otras áreas de especialización (P. educativa, comunitaria, etc.) no disponen del mismo reconocimiento, generando problemas de empleabilidad (y saturación del MPGS).
Ventajas y riesgos del cambio:
- Los nuevos graduados pueden obtener la consideración sanitaria tras 5 años.
- No se sabe si la consideración sanitaria será equivalente al PGS.
- Si lo son, ¿Puede alterar la paridad competencial PGS/Clínica?
- Si no lo son, ¿Realmente arregla el problema de acceso laboral?
- Supone asumir que toda la Psicología Aplicada debe ser sanitaria, antes que social o educativa. ¿Puede esto ir en detrimento del reconocimiento de otras vertientes de la Psicología Aplicada?
- ¿Qué ocurrirá con los egresados del plan de 4 años que no cuenten con MPGS? ¿Tendrían un curso-puente para reciclar la formación, o se les asimilaría a una formación que, hasta ahora, exigía un máster de 2 años?
[EN CONSTRUCCIÓN]